Connect with us

Pequeño fragmento de Star Wars Battlefront II: Inferno Squad

Battlefront 2

Pequeño fragmento de Star Wars Battlefront II: Inferno Squad

Pequeño fragmento de Star Wars Battlefront II: Inferno Squad

Gracias a USA Today, hemos podido conocer y leer un primer fragmento de Star Wars Battlefront II: Inferno Squad, la novela escrita por Christie Golden que actuará como precuela del videojuego de Electronic Arts. A continuación, podréis leer dicho fragmento, traducido por nuestros compañeros de La Fosa del Rancor:

“Atención, pilotos,” dijo la voz de su comandante, Kela Neerik, en los oídos de Iden, y por un breve y bonito momento Iden pensó que su comandante de escuadrón le explicaría lo que pasaba. Pero todo lo que Neerik dijo fue, “La Estrella de la Muerte está a seis minutos de nuestro objetivo.”

Iden se mordió el labio, pensando si debería hablar. No. No lo hagas, se dijo a sí misma, pero las palabras adquirieron vida propia. Antes de que se diera cuenta, habían salido de su boca.

“Con todo respeto, Comandante, con solo seis minutos hasta la destrucción total de la luna, ¿por qué estamos aquí? Seguramente treinta naves de una sola persona no podrán hacer ningún tipo de daño a la Estrella de la Muerte en ese tiempo.”

“Teniente Versio,” la voz de Neerik era gélida como el espacio, “no asuma que la posición de su padre le otorga privilegios especiales. Estamos aquí porque Lord Vader nos ordenó estar aquí. ¿Tal vez quiera hacerle la misma pregunta en persona cuando regresemos a la estación? Estoy seguro que estará encantado de explicarle su estrategia militar.”

Iden sintió un nudo en su estómago con sola la idea de una conversación “personal” con Lord Vader. No lo conocía en persona, afortunadamente, pero había escuchado muchos aterradores rumores. “No, Comandante, eso no será necesario.”

“Eso pensé. Cumpla con su deber, Teniente Versio.”

Iden frunció el ceño, y lo dejó ir. No necesitaba entender a los rebeldes; solo necesitaba destruirlos.

Apuntó hacia el Ala-X más cercano y disparó. Los láseres verdes segaron a través de la nave enemiga, y solo quedaron los restos y una estela de fuego.

Como si sintieran un renovado propósito, los pilotos rebeldes mejoraron su estrategia. Hubo un breve destello en la visión periférica de Iden, y cuando se giró, se sorprendió que esta vez los escombros que volaban en todas direcciones fueran negros.

Iden desconocía quien había muerto. Los pilotos TIE eran tan uniformes que era prácticamente imposible diferenciarlos unos de otros. Sus pilotos no debían pensar en sus naves de la misma forma afectuosa que los rebeldes supuestamente lo hacían. Una nave era una nave y era solo una nave. E Iden entendía que en lo que respecta al Imperio, un piloto era un piloto y solo un piloto: tan desechable e intercambiable como las naves en que volaban.

Todos servimos por el placer del Emperador, le había dicho su padre desde que tenía edad suficiente para comprender lo que un emperador era. Ninguno de nosotros es indispensable. Iden ciertamente había visto naves imperiales ser derribadas. Esto era la guerra, y ella era una soldado. Pero que le den a lo de indispensable.

La media sonrisa que había mostrado durante casi todo el combate se desvaneció, e Iden apretó sus labios con enfado. Giró, tal vez un poco violentamente, hacia la derecha y apuntó hacia otro Ala-X. En cuestión de segundos había explotado hasta convertirse en una bola de fuego entre amarillo y naranja.

“Te tengo-” susurró.

“Sin comentarios, Versio,” le advirtió Neerik, su voz se alzó un poco; mas ardiente que gélida, esta vez.

Iden apuntó hacia el Ala-Y más cercano, lo situó en su punto de mira y lo voló en pedazos. Ver los fragmentos del caza estelar salir disparados era solo una pequeña compensación por la muerte de sus compañeros pilotos.

“La Estrella de la Muerte está a dos minutos del objetivo. Manténganse pendientes de su distancia con el planeta.”

Ah, así que esa era la razón por la que Neerik estaba informando de la cuenta atrás. Iden tuvo que darle al piloto de Ala-Y cercano su crédito por el coraje, pero más bien como una necedad; la nave se dirigía lejos de la Estrella de la Muerte a toda velocidad. ¿Estaba a caso dirigiéndose a la luna de Yavin, escogiendo noblemente morir con el resto de su base, o estaba tratando de evadirla?

Eso no pasará, pensó Iden, y siguió con su persecución. Fijó la nave enemiga en su mira y disparó. No se paró cuando la nave explotó, simplemente giró por encima de la bola de fuego y escombros, sintiendo la presión de su malla protectora, al tiempo que giraba el caza TIE frente al Ala-Y para tener un mejor ángulo.

La forma pálida y redonda de la Estrella de la Muerte se distinguía detrás de la nave, haciendo que otro Ala-Y pareciera como uno de los juguetes que había tenido de niña. El Ala-Y intentaba regresar a Yavin lo más rápido posible, girando erráticamente para evitar que Iden pudiera fijarlo.

De repente una cegadora claridad llenó su campo de visión.

Temporalmente cegada, Iden fue arrojada violentamente, su caza TIE giró fuera de control. Al tiempo que su visión regresaba, se dio cuenta que los escombros se dirigían hacia ella como si de repente se hubiera encontrado en un campo de asteroides. Se centró, siempre poderosa, y con precisión láser evitaba frenéticamente los restos y maniobraba entre los pedazos más grandes deseando con todo su ser que los caza TIE tuvieran escudos.

Iden giró y rebotó, respirando poco a poco el oxígeno que milagrosamente seguía fluyendo. Pero sabía que era cuestión de tiempo. Eran demasiados escombros, algunos más grandes que una cápsula de escape, algunos tan pequeños como su puño, y estaba justo en medio de todo. Las piezas pequeñas se incrustaban en su caza TIE. Tarde o temprano, uno de los pedazos grandes la daría, y tanto la Teniente Mayor Iden Versio como su nave se reducirían a pequeñas manchas en lo que quedaba de la luna de Yavin.

De alguna manera se había acercado demasiado al objetivo de la Estrella de la Muerte y se encontraba inmersa en la caótica estela de su destrucción, justo lo que su comandante le había advertido.

¿Pero cómo era posible?

“Mayday, mayday,” gritó Iden, incapaz de mantener su voz tranquila al tiempo que se inclinaba y subía desesperadamente tratando de evitar el desastre. “Este es el TIE Sigma Tres solicitando ayuda. Repito, TIE Sigma Tres solicita ayuda, ¿me oyen? Cambio.”

Silencio. Un total, frío y terrorífico silencio.

 

 

Click to comment

Deja un comentario

Próximos estrenos #StarWars

Título (estado)


Estreno


Ep. VIII: The Last Jedi (postproducción) 15 Dic, 2017
Han Solo: A Star Wars Story (en filmación) 25 May, 2018
Ep. IX (preproducción) 24 May, 2019
Grupo de Facebook Force Arena ES
Grupo de Facebook Galaxy of Heroes ES

Suscríbete a Orden 64

Introduce tu correo electrónico. ¡Sé el primero en conocer las novedades!

Lo + leído

To Top